En editoriales anteriores nos hemos referido a la necesidad de emprender acciones comunes junto a otras organizaciones de ascendencia croata. Nos asiste la certeza de que, en el entendimiento y la complementariedad, reside nuestra fuerza y riqueza; de que, al actuar agrupadamente, extendemos nuestro radio de acción e influencia. El objetivo es hacer de la unión entre las instituciones, el eje central del trabajo desplegado, y habiendo ya comenzado a actuar en esa dirección, seguiremos obrando para profundizar su desarrollo.
Nuestra preocupación por seguir acercando a las nuevas generaciones de descendientes de croatas con las instituciones representativas, se manifiesta también en la adaptación de los contenidos y los métodos de trabajo. Durante el mes de marzo, creamos una credencial de membresía CPEAC para los socios. Además, para mejor comunicar con adherentes y amigos, modernizaremos nuestras redes sociales. Pretendemos llegar de mejor manera a quienes nos siguen y convocar a los que se sientan atraídos por nuestros objetivos y actividades. En los próximos días, esta comunicación deberá ser más adaptada a segmentos específicos.
Dentro de un ámbito más alejado de nuestro quehacer doméstico, observamos con consternación que, durante el mes de marzo, la escena mundial, y particularmente la europea, afronta una gran encrucijada. Lo que estamos viendo es de tal magnitud, que nos sentimos con la obligación de reflexionar acerca de ello. Las preocupaciones locales no deben hacernos insensibles ante una situación de extrema inestabilidad, la que se va tornando de alto riesgo.
Los intereses cruzados de los Estados Unidos y Rusia en Ucrania, impactan fuertemente a Europa. Como también lo que sucede en Turquía y en Serbia estos días. A ello se suma una potencial guerra comercial, producto del alza arancelaria —real o amenazante— que el gobierno de Donald Trump ha comenzado a anunciar con vehemencia. La Unión Europea ha respondido de consuno, manifestando su apoyo irrestricto a Ucrania y su determinación a aumentar sus propios aranceles. Por su parte, el Parlamento croata ha estado analizando el impacto para su industria farmacéutica y de defensa —los sectores más afectados por el proteccionismo norteamericano—, así como las consecuencias de las medidas de retorsión de la Unión Europea.
A esta situación mundial de consecuencias aún difíciles de analizar en toda su dimensión, se agrega la crisis institucional en Bosnia y Herzegovina la que, evidentemente, incide en Croacia. Nos referimos a las violaciones de los acuerdos de Dayton por parte de la República Srpska y a la orden de detención emitida desde Sarajevo contra su presidente, Milorad Dodik, quien cuenta con el apoyo del gobierno serbio.
Las autoridades croatas ven con preocupación esta situación que ya ha escalado al Consejo de Europa y a otras instancias multilaterales, las que han condenado enérgicamente las violaciones de las normas establecidas en 1995. Recordemos que Bosnia y Herzegovina es un Estado compuesto por la Federación así denominada, el pequeño distrito de Brčko, y la república autónoma de Srpska. Su administración es compleja, ya que coexisten en ella los gobiernos de Bosnia y Herzegovina, Serbia y de Croacia, junto a un “Alto Representante internacional” encargado de velar por el respeto de los acuerdos anteriormente citados y de representar a las partes concurrentes.
El apoyo de las autoridades serbias al presidente de la “república serbia de Srpska” silencia sus violaciones al Estado de derecho y podría acarrear una anexión de ese territorio, derogando de hecho la normativa vigente y el “statu quo” imperante; el que ha permitido una aceptable convivencia entre varias naciones desde hace treinta años.
Así, junto con expresar nuestros anhelos de paz para Croacia y sus vecinos, y abogar por el imperio del derecho y la cordura, estimamos que la actual situación en toda la zona justifica nuestra vigilancia y alerta.
4 Comentarios
Todo eso es parte de la tercera guerra mundial en curso. Los acuerdos serán revisados, las naciones se verán forzadas a optar abiertamente por el stalinismo sovietico de Xi y Putin o el capitalismo liberal de occidente. Ya no hay espacio para los relatos hipócritas de la segunda mitad del siglo XX.
Vaya, no sabía que había censura!!
No mas comentarios.
Felicitaciones, por la Editorial, con su valioso mensaje y con una potente reseña de los difíciles momentos que afectan la convivencia pacífica y solidaria entre los pueblos, por la grave transgresión de la normas y principios que gobiernan las relaciones internacionales y hacen posible el buen desarrollo de nuestras democracias.
Hoy sin duda la unidad solidaria ante la adversidad de todos los miembros de la Comunidad Europea, es más necesaria que nunca.
La Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, en el primer párrafo de su Preámbulo, dice:
“Los pueblos de Europa, al crear entre sí una unión cada vez mas estrecha, han decidido compartir un porvenir pacífico basado en valores comunes.”
Hoy nuestros sentimientos de una renovada fuerza solidaria por la paz,están con Europa y con Croacia.
En este sitio web no se censura a ninguna persona que, con el debido respeto, exprese sus ideas.
Deseamos también que los socios nos escriban con plena libertad y espíritu altruista.
A quiene solo busquen elucubrar o expresar sus percepciones ideológicas, les recomendamos abstenerse de escribirnos.
Guillermo Mimica
Presidente