LA ALDEA DÁLMATA EN RESTROSPECTIVA ______

27-4-21

 

Por Josip Defilippis

 

 

 

Durante siglos las tierras fértiles en Dalmacia fueron insuficientes para mantener a su población. Respecto a los poblados, por regla general casi nunca estaban ubicados en medio de terrenos laborables sino a la vera de los campos o huertas.

 

En la costa se erigían a una distancia prudente de la ribera por el peligro que representaban los piratas o los ataques desde el mar. Recién en las épocas en que esas amenazas habían desaparecido, las aldeas que eran pequeñas bajaron a la orilla del mar.

 

En la mitad del siglo XIX alrededor de un tercio de las aldeas tenían menos de 200 habitantes y la mitad de la población pueblerina vivía en caseríos que contaban con menos de 500 habitantes.

 

En cuanto a la forma, encontramos aldeas alargadas construidas alrededor de los campos o bien pequeñas aldeas con caseríos dependientes situados en montañas rocosas cercanas. Las casas están pegadas unas a otras y en el medio de ellas serpentean callejuelas estrechas y sinuosas, frecuentemente atravesadas por empinadas escaleras. Las casas tienen en general un piso o dos, originadas en pisos bajos preexistentes. El centro -o el corazón- de las aldeas se encuentra, generalmente, alrededor de la iglesia en la "pjaca" (plaza) la que, en la zona costera, frecuentemente conforma una unidad orgánica junto con la costa y la "riva". Es el sitio de reunión de viejos y de jóvenes, el lugar de las reuniones públicas, representaciones y acontecimientos sociales. La aldea entera está, en realidad, orientada hacia ese centro desde el cual se irradian vías un poco más anchas por las cuales puede pasar una persona e incluso -por allí- un "tovar" (burro), el compañero de siempre.

 

Estos, en pocas palabras, serían los aspectos básicos de las aldeas tradicionales dálmatas, que en esencia no cambiaron durante siglos, hasta -podríamos decir- la segunda mitad del siglo XIX.

 

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